I
Cada que alguno de mis amigos accede a llevarme a una cantina (las cantinas no son para viejas, bla bla bla, arruinan la atmósfera bla bla bla), uno de mis personajes favoritos, arquetipo del ambiente cantinero, es el borrachito que se pone a escuchar a José José abrazado a la rocola.
Aunque mi baladista favorito de los 70/80 es Camilo Sesto, el Príncipe, como gran figura de la cultura POP, también ha marcado mis borracheras, y últimamente mis desvelos.
Cómo olvidar la interpretación de Desesperado a cargo de Pepe, Ericka, Bernardo, el Beto y una servidora, mientras intentábamos sin éxito embriagarnos todas las noches en Aguascalientes.
Recuerdo vagamente una reunión (pudo ser cualquiera) donde aquello parecía José José el musical, todos cantábamos Almohada mientras (arriesgándose a ser linchado) Neto insistía en que Luis Miguel es la mejor voz de México.
Otro episodio memorable, durante el cumpleaños de Marquito, el año pasado, cuando vimos el momento en que José José ganó el OTI con El triste, todos con ojo Remi y la piel chinita.
Hoy quiero hablar de la canción que dio a mi novela el impulso que necesitaba (gracias, Príncipe de la canción!).
Seguro han escuchado la rola Mi vida. El coro quedó fijo es mi memoria desde la infancia, pero jamás puse verdadera atención al resto de la letra.
Disfruto escucharla, cantarla incluso mientras me pongo al tanto en el facebook, pero debo confesar, que si un día me la dedicaran, no sabría qué hacer. Es peor que una mentada de madre...
Es el himno de los patanes!!!! El choro de un wey borracho a las cuatro de la mañana, después de que lo cacharon en la movida.
Veamos:
Que, al fin te lo han contado, no?
Bueno, ya conoces mis defectos... (qué descaro!)
Si anduve con este y con aquel
con esta y con aquella...
con esto y con aquello (estos últimos tres versos son de verdad aterradores. Fácilmente podemos intuir oscuras historias de bisexualidad, fetiches varios, delincuencia, y hasta prostitución).
Qué, te vas a deshacer de mí? (en actitud de "A ver, atrévete, perra")
No, no digas nada, lo comprendo
qué temes? que un hombre como yo
te va a hacer mucho mal?
Eso no es cierto... (arrastrando las palabras, seseando más de la cuenta, blandiendo el índice en el aire.
Yo he rodado de acá para allá
fui de todo y sin medida... (Aquí uno pega el grito en el cielo, ¿fui de todo y sin medida? Homosexual, sacerdote, niño explorador, astronauta, junkie, audicionó para Harry Potter, integrante del clan Trevi-Andrade, lechero, conserje, bailarín de Madonna, jugador, boxeador, asaltante, taquero, chofer de autobús escolar, nazi...)
pero te juro por Dios
que nunca llorarás (faltaba más...)
por lo que fue mi vida!
Qué, al fin te lo han contado, no?
Seguro que te han dicho: "Ten cuidado"
que un hombre que ha sido como yo...
acaba por volver a su pasado.
No, no puedo responder, amor,
lo único que sé es que te amo... (y aquí ya temblaron las patitas de la aludida y valió madre el asunto)
y eso, no hay fuerza ni ley
que lo pueda mover:
eso es sagrado (haciendo la señal de la cruz)
Nuevamente el coro y rematamos con:
Yo he rodado de acá para allá
fui de todo y sin medida... (dealer, vestida, imitador de Paquita la el barrio, repartidor del Bimbo, fan de Locomía, edecan con Chabelo, pirómano, traductor, pintor de casas, futbolista, arquitecto, neurocirujano, extra en Grey's Anatomy, novio de Niurka...)
pero te juro por Dios
que tú no pagarás (lo que nos faltaba, deudas de juego...)
por lo que fue mi vida!
II
En otros temas (a quién engaño, yo sólo hablo de alcohol y despecho), el viernes tenemos concierto. Yo voy por Fobia, porque me desconecté de Zoé los últimos dos discos, y me temo que Jaguares tocará su nuevo disco y me veré terriblemente ingenua si pido a gritos Debajo de tu piel de Caifanes...
El punto es, que para conseguir las pulseritas para entrar al evento, tuve que comprar dos six de Corona (vaya sacrificio!). Así que en este momento mi refri está peligrosamente repleto (ok, no es para tanto) de alcohol... Eso significa que en cualquier momento puedo depositar sobre mi escritorio unas cuantas de esas chelas, me embriagaré tristemente sola y cometeré por lo menos una estupidez...
Si llueve, me entrará lo ridícula y bohemia, saldré a las calles e imitaré esa famosa escena donde John Cusack le lleva serenata al amor de su vida, le pone una canción de Peter Gabriel en la grabadora que sostiene en alto. Haré lo mismo con Heavy Weather de Jarvis Cocker, pero dándole el toque posmo, no usaré grabadora sino el celular...
Obviamente no lo haré... Pero tratándose de mí, no deja de ser una posibilidad, lo juro por Johnnie Walker.